Aquel pais estaba constantemente inundado por la niebla. Un ninja de extraño aspecto caminaba entre la bruma: Su pelo era blanco como la nieve, su piel palida como la luna y sus ojos grises como las nubes de tormenta. El ninja avanzaba con pasos constantes, nunca aceleraba ni aminoraba la marcha, entre las espesas condensaciones de agua que flotaban en el aire.
Sus ropas oscuras le daban un aspecto intrigante. Una gabardina oscura cubria todo su cuerpo y ocultaba su nari y boca de la vista de los demas, tan solo podian verse sus ojos y su pelo. Su caminar no producia ruido alguno, se movia de tal forma que su presencia era dificil de percibir, pero no imposible, su objetivo era llegar a la Villa de la Niebla para formar parte de sus fuerzas militares.
A su espalda, el ninja portaba una espada guardada en su vaina oscura como la noche cerrada. Las unicas partes de su cuerpo que se podian apreciar bajo sus ropas a parte del pelo y los ojos, eran sus manos y pies desnudos sin prenda alguna que los ocultara.
El ninja llego a la puerta de la Villa de la Niebla. Miro a su alrededor en completo silencio, despues como comprendiendo algo, se quedo completamente inmovil y sin realizar ningun ruido a la espera de que alguien saliera a recibirlo.
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