El sol estaba saliendo cuando llegué a la Villa del Sonido. Alcé la vista para observar sus dos grandes puertas, las cuales me separaban de mis sueños, y no podía permitirlo. Me acerqué poco a poco a las puertas
- Mi nombre es Seicer, y desearía entrar a la Villa.- Tras eso seguí mirando a la puerta, a la espera de la respuesta.